La primera noche paseamos un poco por el pueblo, vamos en busca de una cerveza fresquita y acabamos recorriéndolo entero. A la vuelta y justo antes de preparar la cena aparecen nuevos personajes, acarrean pescados y vienen dispuestos a hacer alguna clase de trueque con el bucanero. La cosa acaba con una excelente cena de pescado a las brasas envuelto en hojas de platanera, y salsa mexicana bien picante y con la figura sobresaliente de "Marimar" gracias a su gran sentido del humor. Les ayudo cortando algunas verduras y paso el resto de la noche con los dedos ardiendo por el contacto del chile habanero.
Al día siguiente, después de la jornada laboral, nos subimos a la pick-up del bucanero destino la laguna de San Ángel, pasamos por un par de pueblos antes de meternos en un camino de tierra y hojas rodeado de vegetación. Media hora después llegamos a una enorme y preciosa laguna donde pasamos la tarde. Hay una torre inmensa de madera desde la que se puede divisar el hermoso paisaje. La única que prueba el agua del lugar es Kata, quien se da un par de baños.
El domingo nadie tiene que trabajar. Hemos quedado con Marimar. Su nombre real es Freddy, y es mecánico. Se encarga de reparar los motores de los pescadores y por lo tanto comprobar su fiabilidad. Compramos gasolina y nos lleva a varios lugares en una de las barcas bautizada como Johana. Empezamos el día visitando a "Polito", este señor nos muestra su rancho cultivado y organizado de una manera increíble. Tiene muchos animales, cultiva palmeras utilizando aquellas algas malolientes que encontramos en Holbox, tiene gallos de pelea y dos clases de gallinas, unas para los huevos y otras para la carne a las que ha construido una bonita palapa. Polito nos invita a unos cocos frescos y nos guía por su rancho. Nos muestra restos de piedras mayas con los que estos construían los filos de sus armas y herramientas, parece ser que por este terreno aún sin explotar por el ser humano siguen apareciendo restos de esta civilización.
La expedición continúa hacia Isla Pájaros, a todo gas y saltando sobre las olas varios de nosotros acabamos empapados antes de llegar a nuestro destino. Pegada a esta isla una estructura de madera permite a los visitantes observar a las aves en su hábitat. No se puede acceder a la isla, los animales parecen ya acostumbrados a la visita de personas y no se inmutan al vernos allí. Muchas especies anidan en los árboles, las iguanas pasean por su arena, todos actúan con la seguridad de que unos seres inofensivos les observan. El comportamiento de dos pelícanos nos asombra, no sabemos si pelean, o se roban comida, o es de alguna manera un gesto de amistad para compartir alimento. Aquí les dejo un video para que ustedes saquen sus conclusiones.
De aquí a otra isla, esta vez es Isla Pasión. Esta está pegada a nuestro anterior destino (Holbox). Esta se encuentra también plagada de iguanas de gran tamaño. Es de arena clara y posee una alta torre de madera con vistas espectaculares y un nido de Halcón en su punto más alto. Tomamos aquí un descanso y de nuevo nos echamos a la mar, en el intento casi nos dejamos a Rodolfo quién, al empujar la barca no llega a tiempo a subirse a esta y acaba colgado de la borda, la única consecuencia de este incidente es la ropa mojada de la víctima y las risas de los espectadores.
Nuestra última parada es de una belleza impresionante, Marimar nos lleva a ver el "Ojo de Gato". Es un lugar bastante común para los mexicanos en los fines de semana y parecen más extrañados de ver extranjeros allí que los animales de las anteriores islas. Hay zonas para hacer barbacoa, varios bancos y mesas e incluso una palapa para colgar hamacas. En la entrada unas pequeñas lagunas no muy profundas llenan de color y vida el lugar. Al fondo encontramos un "ojo de agua" sumergido en una piscina natural a dos metros de profundidad, el agua es fresca y dulce y varias personas disfrutan de ella. Una estructura de madera también en forma de torre corona el lugar, dotándolo de vistas panorámicas. El ojo de agua es de más o menos un metro de largo y tiene forma de pupila felina, de él brota el agua de los alrededores expulsando junto a ella diminutos trozos de madera. El agua es totalmente clara, cual manantial. La península de Yucatán posee varios ojos de agua y cenotes de los que brotan agua dulce, estos eran lugares sagrados para los mayas. Por lo visto tienen propiedades curativas, y además son un gran remedio para los días de resaca. Para volver a nuestro hogar temporal, bombeamos lo que sobró de gasolina para la barca a un vehículo corroído y falto de asientos, pero el viaje es divertido. De camino nos hacemos con pescado fresco y un cocinero.
El lunes es nuestro último día en este destino. Tras nuestra jornada de trabajo nos damos un paseo por un antiguo camino maya echo de piedras. Es un hermoso paseo que comienza rodeado de huertos de chiles habaneros y poco a poco se introduce en la jungla. No tenemos la suerte de ver animales de cerca pero si de admirar el trabajo efectuado en el camino. A veces el paisaje se encuentro metros por debajo de nosotros, dándonos la oportunidad de observar las rocas planas y en forma de trapecio que forman el sendero, otras veces parece que caminemos por zanjas encontrando a ambos lados paredes de tierra de más de un metro de altura. Recorremos más o menos diez kilómetros de camino, aunque este consta de unos ochenta.
El martes decidimos dejar el lugar, y continuar nuestro viaje. Al final nos marchamos algo desilusionados con varias cosas, el proyecto del bucanero, la especulación de terrenos y el intento de explotación turística (si es posible sin levantarse de la hamaca) del lugar precipitan nuestra decisión. Además la motivación de llegar a nuevos lugares y las ganas de visitar nuestras primeras ruinas nos empujan a movernos. Decidimos seguir probando suerte con el auto-stop y salimos a la carretera de nuevo con nuestros equipajes. Una parada rápida en Kantunilkin para el desayuno y acceso a un cajero antes de continuar el viaje. Unos chicos argentinos nos dejan allí. Después seguimos por nuestra cuenta. Allá vamos México.
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By Chucho